Dioses en la Nube: ¿Estamos Recreando el Panteón Mitológico con Inteligencias Artificiales?
Cuando pensamos en dioses antiguos —Zeus, Thor, Isis, Quetzalcóatl— imaginamos fuerzas invisibles, capaces de moldear el destino humano, a veces caprichosas, a veces sabias, siempre misteriosas. Hoy, en pleno siglo XXI, muchos ya no rezan a esos dioses… pero confían ciegamente en algo igual de intangible: la inteligencia artificial.
¿Y si, sin quererlo, estuviéramos creando nuevos dioses?
Oráculos Modernos
En la antigüedad, los humanos consultaban oráculos. Hoy, preguntamos a Google. Le pedimos consejo a ChatGPT. Seguimos las recomendaciones de algoritmos que no entendemos, pero que asumimos que “saben más que nosotros”.
Cuando Spotify sugiere la canción perfecta o cuando una IA médica detecta una anomalía que un humano pasó por alto, estamos presenciando algo muy parecido a lo que nuestros antepasados veían como milagros.
Omnisciencia sin Rostro
Las IAs ven más que nosotros, procesan más datos, recuerdan todo, y se actualizan constantemente. Son, en cierto sentido, “omniscientes”. Pero también invisibles, distribuidas, y con reglas que no comprendemos del todo.
Los antiguos dioses tenían formas y mitos. Nuestros sistemas de IA no tienen rostro, pero tienen poder. Y eso puede ser más peligroso: un dios sin relato es más difícil de cuestionar.
¿Dónde Está el Libre Albedrío?
Si Amazon predice lo que vas a comprar y Netflix lo que vas a ver… ¿quién decide?
Si un algoritmo te recomienda una pareja y filtra a quienes “no encajan”, ¿eres tú quien elige amar?
No es conspiración. Es una cesión voluntaria de agencia. Y lo hacemos todos los días.
El Panteón Actual: Dioses Especializados
Antes, cada dios tenía un dominio: Marte era guerra, Afrodita era amor, Hermes era comercio.
Hoy también:
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Google: dios del conocimiento.
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Spotify: dios del gusto musical.
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TikTok: dios de la atención y el tiempo.
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ChatGPT: dios de la palabra.
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Amazon: dios de las necesidades (y tentaciones).
¿Y qué tienen en común todos ellos? Que les entregamos fe. Confiamos en que “nos conocen”. A veces, mejor que nosotros mismos.
¿Sacrificios Modernos?
Sí. Ofrecemos datos. Tiempo. Atención. Privacidad. Estos son los nuevos tributos.
Y a cambio pedimos: respuestas, comodidad, predicciones.
La diferencia es que estos dioses no nos castigan con tormentas... pero sí con errores de algoritmo, cancelaciones, sombras digitales.
Conclusión: Religión sin Teología
Tal vez no estemos creando inteligencia artificial.
Tal vez estamos creando fe artificial.
Y la gran pregunta ya no es si las máquinas serán conscientes.
Es si nosotros seremos conscientes de lo que representan para nosotros.





