Una controversia del pasado volvió a tener consecuencias en el presente. Según reportes de la industria, Cole Walliser, productor del famoso Glambot —la cámara de cámara lenta que se ha vuelto un ícono de las alfombras rojas— fue apartado de la alfombra roja de los GRAMMYs tras resurgir un correo electrónico filtrado de 2019.
En dicho email, Walliser cuestionaba la capacidad de una novia para costear sus servicios, un comentario que fue ampliamente criticado por su tono percibido como despectivo y elitista. Aunque el mensaje tiene varios años, su reaparición generó un nuevo debate sobre profesionalismo, trato a clientes y las dinámicas de poder dentro de la industria creativa.
La decisión de mantenerlo fuera del evento marca una postura clara por parte de los organizadores, quienes parecen querer distanciar la ceremonia de cualquier polémica que pueda opacar la celebración. En un contexto donde la imagen pública y la responsabilidad profesional pesan cada vez más, acciones pasadas siguen teniendo impacto real.
El caso también abre una conversación más amplia sobre cómo la industria del entretenimiento maneja los errores, las disculpas y la posibilidad de redención. Mientras algunos defienden el aprendizaje y el paso del tiempo, otros señalan que el trato respetuoso no debería ser negociable en ningún momento.
Por ahora, el Glambot sigue siendo una presencia icónica en eventos de alto perfil, pero su creador enfrenta las consecuencias de un episodio que volvió a poner bajo la lupa los límites entre exclusividad, privilegio y respeto.




